
Ya lo han de saber que mi telenovela favorita es Corazón Salvaje original de la gran Caridad Bravo Adams. ¿Qué es lo que a mí me hizo o más bien me hace enamoran todos los días? ¿Serán los besos apasionados? O será el hecho de que nos trasporta a distintas épocas. Sera para nosotras las mujeres la promesa de un príncipe azul como Juan del Diablo o Fernando Mendiola.
Nos hacen cantar como la telenovela La hija del mariachi. Nos hace reír y reflexionar como en Betty la fea. Nos educan las telenovelas históricas. Las telenovelas de suspenso como El maleficio o Cuna de lobos nos pusieron los pelos de punta. Casi todas las telenovelas tienen una pareja protagónica muchas de ellas inolvidables como Juan y Mónica o más recientemente como Letty y Fernando que debe vencer varios obstáculos para realizar su amor. Con la promesa de un mejor mañana que casi siempre culmina en boda. Sin embargo, no siempre es así también nos ensena a luchar para querernos a nosotros mismos y a nuestros semejantes.
Es un género que para muchos enajena y es algo tonto. ¿Pero cuál es la clave de su éxito? Bien lo decía el gran Ernesto Alonso que aunque se cambie de época o de escenario las emociones humanas son las mismas. En el mundo de las telenovelas nos podemos remontar al Brasil del silgo 19 como en la esclava Isaura o a la Colombia de la época actual en La ex y emocionarnos de igual manera. ¿Cuál es la emoción más fuerte? El amor. Las telenovelas paran guerras en el mundo. El capítulo final de alguna de ellas pude paralizar un país ¿Por qué? Las telenovelas promueven y reivindican el sentimiento más bello y más puro del ser humano el amor. Nos dan esperanzas en un mundo lleno de guerras y de maldad que el día de mana será un día mejor.





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